¿Has escuchado hablar de la Ley REP? Es una norma chilena que se encarga de que las empresas se hagan responsables de lo que pasa con los productos que usamos cuando ya no sirven. Así, ayudamos a tener menos basura y más reciclaje. ¡Es como cuando después de jugar, guardas tus juguetes en su lugar!
La Ley REP busca cambiar la forma de consumir: en vez de producir, usar y botar, nos invita a reciclar, reutilizar o aprovechar esos residuos. A esto se le llama Responsabilidad Extendida del Productor (REP): las empresas deben organizar y pagar por la recolección, el transporte y el reciclaje de lo que producen. Por ejemplo, si una fábrica hace pilas, también debe encargarse de recogerlas cuando ya no funcionen.
Un punto muy importante es que la ley define materiales prioritarios, que son los productos que generan más residuos y que sí o sí deben reciclarse. Estos son:
- Aceites lubricantes
- Aparatos eléctricos y electrónicos (como celulares, televisores y computadores)
- Baterías
- Envases y embalajes (plásticos, cartones, vidrios, latas)
- Neumáticos
- Pilas
Para que esto funcione, las empresas crean sistemas de gestión, que coordinan con municipios y personas para organizar el reciclaje. Además, la Superintendencia del Medio Ambiente fiscaliza y aplica multas si no se cumplen las metas.
La idea principal es muy clara: “el que contamina, paga”. Es decir, quienes producen algo deben pensar también en qué pasará cuando ese objeto ya no sirva. Así, todos —empresas, municipios y ciudadanos— aportamos a que el planeta se mantenga limpio y sano.
En resumen, la Ley REP es como un gran plan de equipo: cada uno tiene un rol, y si todos cumplimos, ¡nuestro medio ambiente nos lo agradecerá!
