NAVIDAD EN TU CORAZÓN Destacado

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Por Tatiana López. Ecuador. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

“Porque de tal manera amó Dios a mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, más tenga vida eterna.” 

Juan 3:16

El mundo cristiano se prepara para celebrar una de sus festividades más importantes, el nacimiento de Jesús, el hijo de Dios hecho hombre para la salvación de la humanidad.  Las calles, las casas, las vitrinas se llenan de decoraciones y luces para esperar la gran noche, el corazón se abre para compartirse generoso pensando en como agradar a los seres queridos.

Hay niños que esperan la llegada de Papa Noel con su bolsa de regalos, a quién con su inocencia e ilusión le escribieron la carta de rigor para poder recibirlos. Mientras otros van a la tienda con sus papás y escogen sus juguetes, parecería que a medida que pasa el tiempo la sorpresa ha ido perdiendo su valor.

Las tiendas están abarrotadas: buscar el regalo más lindo, preparar la comida más sabrosa, compartir con los familiares y amigos para celebrar anticipado o rezar la novena (quienes conservan la tradición católica) ocupan los días cercanos a la noche de paz.

Los niños esperan con gran ilusión sus regalos, los adultos esperamos con ilusión el cálido encuentro familiar y llenarnos de satisfacción con la emoción de los niños.

Inevitablemente, la algarabía, las luces, la ilusión y la alegría abren las puertas del corazón y dejan salir a los recuerdos: “tenía 7 años, nos reuníamos al pie del árbol y el pesebre a rezar la novena que terminaba con cantos al Niño Dios que acompañaba con una pequeña pandereta naranja. Si bien faltaban pocos días en relación a todos los meses que había esperado por los regalos, el tiempo se volvía eterno. Me gustaban las visitas y la comida que compartíamos al finalizar el rezo. No entendía bien que significaba la Navidad, pero soñaba con esa muñeca que veía en la televisión, que lloraba y reía como un bebé de verdad. La esperada noche al fin llegó, adormilada esperando las 12 para el cálido abrazo familiar y despertarme el momento de la entrega de los presentes. Al fin mi hermosa bebé con trajecito rojo, no me cansaba de sacarle el chupón para escuchar su llanto y su risa, fui tan feliz aquella noche. Desde ese momento se convirtió en mi juguete favorito, fue hasta hace no mucho que comprendí por qué, me la regaló mi papá, en ese entonces la muñeca representaba el amor de mi papá y el único nexo que podía tener con él, ahora entiendo claramente que nos aferramos a lo que representan las cosas y no a las cosas en sí.”

Aún me gusta la Navidad, aunque tengo una perspectiva diferente, creo en Dios y su inmenso amor y el nacimiento de Jesús me recuerda que soy un ser espiritual y como tal tengo una parte de Dios en mí; por lo tanto, la tomo como una oportunidad de renacer en mi interior, de llenarme de ese amor que trae el hijo de Dios. Ahora entiendo que más importante que las reuniones, los regalos, las luces y la comida, es el amor y el tiempo que puedo darme a mí misma.

No aprendí de niña tantas cosas que me habrían servido para vivir mejor, entre esas, a amarme a mí misma para poder amar a los demás; a perdonarme por mis errores, para no ser mi mayor verdugo; a sanar mis heridas para no ocultarlas; a usar mi mente a mi favor y no en mi contra; a ponerme en el lugar de otros para no lastimar a quien está en desventaja; entre tantas otras cosas…

Por eso ahora te invito a recibir al Niño Jesús en lo más profundo de tu corazón, para llenarte de amor, sanar tus heridas y reconciliarte contigo. No te enfoques en el brillo de afuera, ocúpate primero de tu esencia de amor para que tu luz brille desde dentro e ilumine a quienes tienen el privilegio de acompañarte en el camino.

Enseñemos a los niños el valor del amor más allá de un presente, que sepan que son hermosos seres de luz y amor que merecen amarse y aceptarse tal y como son; que las luces estruendosas que iluminan el cielo, lastiman a otros y no son necesarias porque la luz más hermosa es la de su corazón que la comparte con alegría.

Infinitas bendiciones y que el hijo de Dios te llene de luz, paz y amor cada día de tu vida.

¡Feliz Navidad!

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Modificado por última vez en Viernes, 24 Diciembre 2021 23:42
Tatiana López

Lic. Tatiana López, estudiosa de la conducta humana desde hace 15 años,  Coach y Mentora con formación en varias disciplinas de Desarrollo Personal. A través de Tatiana López Coach desarrolla procesos de sanación emocional y espiritual a través de su metodología Encuentra tu Luz, que integra técnicas multidisciplinarias de su creación para acompañar a las personas en un proceso de crecimiento y evolución. Especialista en trabajar la pérdida de un amor, sea este una pareja, la muerte de un ser querido, la muerte de una mascota, una posesión material amada, un trabajo amado, la interrupción de un embarazo o la ruptura de una relación familiar.

“El conocimiento de uno mismo y el trabajo interior es el único camino para vivir en plenitud” T.L.

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