¿Cómo construir una comunicación efectiva? Destacado

Por María Gabriela Castañeda. México. www.mariagabrielac.com/

“No sabemos comunicarnos, sólo tomamos turnos para hablar”

Oscar Wilde

 

Cuando vamos a tener una conversación difícil es conveniente tener presente que un obstáculo que se puede dar que detiene la comprensión y la claridad, es defender nuestro punto de vista a costa de todo.

Defender nuestro punto de vista a prueba de todo, significa provocar esta misma postura en las personas con las que conversamos.

En todo caso, cuando nos damos cuenta que la conversación no está teniendo un buen resultado, y que alguien está diciendo algo que suena equivocado. Lo mejor es escuchar y demostrar que hemos comprendido el punto de vista del otro, antes de arremeter con todo el peso de nuestros argumentos en contra.

También podemos comprender mejor la naturaleza humana y ayudar a que las personas se puedan corregir así mismas sin necesidad de invalidarlas. Comprender que nadie está equivocado a propósito. Cada persona que defiende su punto de vista es obvio que piense que tiene la razón.

En realidad, todos tenemos razón desde nuestro punto de vista; la idea es poner un tercer ingrediente que integre los puntos de vista de un grupo, pareja o familia, y que responda a la pregunta ¿qué causa el mayor bien?

Es decir que el criterio para saber si un argumento es CORRECTO es porque estará orientado a integrar el bienestar y el punto de vista de todos. En este sentido uno puede tener la razón, pero no estar en lo correcto, ya que, si nuestros argumentos no causan el bien mayor, es muy probable que lo habitual sea que esa persona suela imponer sus puntos de vista, causando dolor a los demás con ello.

En los seres humanos existe una dificultad natural para reconocer que nos hemos equivocado. Es un mecanismo de defensa. Entonces, ¿Cómo dialogar cuando nos damos cuenta que el otro está usando un argumento equivocado o que sólo favorece su propio punto de vista? La respuesta es tomar en consideración que la persona no sabe que está equivocada, por lo tanto, no vamos a arremeter con todo nuestro arsenal de argumentos, sino que podemos tomar una ruta más productiva e interesante.

Para corregir o enriquecer el punto de vista de los demás, se puede poner la atención en lo que sí se está haciendo bien, por paradójico que suene, con preguntas orientadas a crear nuevos escenarios, por ejemplo: "¿qué es lo correcto en tu forma de pensar?" "¿Qué si te está funcionando?" "en cuanto a eso, que se puede hacer mejor y diferente?", son preguntas suprimen acciones incorrectas, y al mismo tiempo que no invalidan. Ayudan a enfocar en lo que es correcto y a que las personas puedan transitar hacia un enfoque más allá de su propio punto de vista.

También se puede corregir el error diciendo cosas como: “entiendo tu punto de vista” (dar acuse de recibo) y luego preguntar “¿qué sería lo correcto? ¿qué argumento causaría el mayor bien?”

El causar el mayor bien para el mayor número de personas debe ser el criterio correcto. Toda decisión y acción debe estar orientada hacia esa dirección.

Es decir que en vez de poner la atención en el ERROR lo pondremos en lo que Sí está FUNCIONANDO. Esto de manera casi mágica borra el error y hace que éste SE CORRIJA, ya que donde ponemos nuestra atención aquello crece. Hay que darle fuerza a lo que es más funcional, ¿qué sí se está haciendo bien?

En cualquier situación, enfocar a alguien en sus errores, o en lo incorrecto de su forma de ser o de pensar significa degradarlo, juzgarlo y evaluarlo. Y como vemos visto anteriormente, invalidar a alguien es el principal obstáculo para que se dé una comprensión y un ambiente de confianza que permitan el libre fluir de la expresión.

Si uno está en lo correcto es porque está privilegiando el mayor bien. Cuando uno insiste en sólo tener la razón, solamente está privilegiando una visión individual. De tal manera que abogamos por una flexibilidad conceptual en vez de caer en la rigidez, invitando a que podamos transitar de un enfoque único en la escucha (escuchar en exclusiva mis pensamientos), a un enfoque múltiple (escuchar los demás puntos de vista e integrarlos).

¿Cuándo hemos perdido la comunicación de alguien para siempre? Cuando insisto que sólo mis argumentos son válidos. Desde ahí podría convertirme en una persona que piensa que sólo su verdad tiene validez, con todas las consecuencias que esto acarrea.

Por otro lado, las personas con quien se suele hablar, cuando se han enfrentado suficientemente una y otra vez a una “pared” impenetrable, lo más común es que se antagonicen hacia nosotros (se pone en contra), o bien, es posible que se vuelvan apáticos y pierdan toda motivación esperanza de lograr algún mérito, alguna comprensión; que no le vean ningún propósito tratar de comunicarse ya que lo que les ha mostrado su experiencia es que “nunca pueden ganar”, o que siempre se sienten equivocados, o que no se sienten escuchado por nosotros.

La persona que no logra sentirse validada en su punto de vida, pierde el interés de comunicarse. Lo que ha encontrado es, que diga lo que diga, será usado en su contra, o simplemente se sentirá equivocado de forma constante. Por lo tanto, esas personas terminan por retirarnos su confianza, su apertura y libre expresión, por motivo que les resulta dolorosa la falta de un diálogo equitativo en donde también su punto de vista sea tomado en cuenta.

¿Cómo validar a los demás?

Validar significa permitir que los demás sean quienes son y que tengan una identidad, sin discutir. Significa escuchar, tratar de comprender a los demás, dar importancia, reconocer el esfuerzo de los demás, es esencial para llevarse bien con los demás.

Se le llama otorgar el derecho de ser a los demás, validar que los demás seas distintos a mí. Significa reconocer el derecho fundamental de la libertad a ser, de sentir, de decidir o pensar de determinada manera. Significa aceptar al otro como un válido otro.

Escuchar lo que una persona tiene que decir y preocuparse por entenderlo, ser cortés, abstenerse de críticas innecesarias, expresar respeto, deseo de comprensión, admiración o afinidad son ejemplos de las conductas de alguien que tiene la intención de validar y causar el bien mayor. Son las acciones de alguien que puede otorgarle el derecho a ser a los demás.

Tales acciones pueden realizarse y si se hacen con honestidad, los resultados serán sorprendentes desde la intención de mejorar las relaciones con los otros.

Las personas que son incapaces de comprender o dar mérito a los demás, es porque no otorgan el derecho de ser. Estas personas menosprecian la inteligencia de los otros; menospreciar significa tener a una persona en menos de lo que merece; intentar disminuir de valor, o criticar la forma de ser de los otros. Estar con una persona así es una experiencia muy incómoda ya que no da crédito a la identidad ajena.

La habilidad de otorgar el derecho a ser a los demás y validarlos, es una de las virtudes más grandes que una persona puede tener. Significa la diferencia entre llevarse bien o mal con los otros.

Puedes dejar tu comentario en nuestro grupo de salud y autocuidado.

Modificado por última vez en Miércoles, 23 Marzo 2022 18:17
María Gabriela Castañeda

México. Consultora de empresas y catedrática en la Universidad Instituto de Estudios Superiores de Monterrey desde el 2011, en las asignaturas de Liderazgo, Desarrollo Humano, Comunicación Efectiva, Inteligencia Emocional y Coaching Ejecutivo.

Desde hace más de 20 años ha acompañado distintas empresas de retail de talla nacional e internacional, enfocándose, gran parte de su carrera, en el desarrollo del liderazgo y trabajo de equipos clave dentro de las corporaciones.

 

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